Dios mío, Dios mío, ¿por qué me abandonaste?

Dios mío, Dios mío, ¿por qué me abandonaste?

Cuantos de nosotros nos sentimos solos?  excluidos, abandonados. Cuantos de nosotros vivimos una vida solitaria? Sin  alguien en quien realmente podamos confiar, con quien realmente podamos contar. Y lo peor de todo, es cuando sentimos que fuimos abandonados por el propio Dios. Jesús sintió y vivió eso.

Marcos 15:34- Y a la hora novena Jesús clamó a gran voz, diciendo: Eloi, Eloi, ¿lama sabactani? que traducido es: Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?

Dios no es malo, Él es bueno, Rico en Misericórdia. Pero si Dios es bueno, porque abandono a Jesús?

Para respondernos esa pregunta es necesario entender que la humanidad peco, decidió deliberadamente apartarse de un Dios Santo y Puro, un Dios que no soporta la maldad ni el pecado, y la Santidad y Pureza no se mezclan con la maldad y el pecado.

LA IRA DE DIOS

Por Dios ser Santo y no soportar el mal y el pecado, Dios se va a enojar de forma Santa, esa ira es a la que podemos llamar el Juicio o sentencia, y tal como la biblia dice, el salario del pecado es la muerte eterna, la separación completa de Dios Santo.

La ira de Dios muchas veces es interpretada de forma incorrecta, lo que lleva a la personas a pensar que Dios es malo, pero eso es algo absurdo. Podemos entender la ira de Dios de forma simple a través de una historia:  

Imaginemos que había una persona muy buena, muy querida por todos los habitantes de cierta ciudad. Esta persona ayudaba a todos, era pura en todo lo que hacía y no se podía encontrar maldad en ella. Pero un día, un criminal la asesinó. Al día siguiente, la noticia apareció en los periódicos y todos los habitantes enfurecieron. Exigieron justicia, que el criminal fuera condenado por el crimen que había cometido contra ella. Los habitantes continuaron hasta que se hizo justicia, calmando así su ira por la maldad que había cometido el criminal.

De la misma manera que los habitantes expresaban su ira contra la maldad, deseando que el culpable fuera condenado por el crimen que había cometido, así también Dios expresa su ira contra toda maldad cometida.

EL PERDÓN DE LOS PECADOS Y EL SACRIFICIO DE CRISTO

Durante años, en el viejo testamento, eran echos sacrificios de animales inocentes, osea, que no tenian pecado, para que de esa forma la ira de Dios pueda ser direccionada a esos animales , perdonando así los pecados humanos.

El problema es que la sangre animal no tiene poder suficiente para salvar a nadie, así que era necesario el sacrificio perfecto: ¡el sacrificio del propio Hijo de Dios, Jesucristo! El Cordero que quita el pecado del mundo.

Jesucristo fue el sacrificio perfecto porque no había pecado en él; después de todo, era el propio Hijo de Dios.

Isaías 53:4 dice: «Ciertamente él cargó con nuestro dolor y soportó nuestro sufrimiento; sin embargo, nosotros lo tuvimos por castigado, herido y afligido por Dios».

Es decir, el castigo y el sufrimiento que todos habríamos recibido a causa de nuestros pecados le fueron imputados a Cristo. Jesucristo sufrió lo que nosotros debíamos haber sufrido, soportando toda la ira de Dios que nosotros debíamos haber soportado.

Porque Jesucristo tomó sobre Sí nuestros pecados, Dios, siendo Puro y Santo, lo abandonó en ese momento, porque era necesario hacer justicia.

Entonces, respondiendo a la pregunta inicial, porque es que Dios abandono a Jesús?

Dios abandonó a Jesús, dejándolo solo para que TÚ nunca más estuvieras solo.

Y esa es la verdad que debe consolar tu corazón! Cristo tomó sobre Sí todo lo que te separaba de Dios; por lo tanto, no importa lo que parezca, ¡DIOS NUNCA TE ABANDONARÁ!!

Hebreus 13:5- Mantengan su vida libre del amor al dinero y estén contentos con lo que tienen, porque Dios ha dicho: «Nunca te dejaré; nunca te desampararé.

 

Aunque toda la gente te abandone, Jesús prometió que nunca te va a abandonar.

Jesús se quedó solo, para que tú nunca más lo estuvieras.

Deja tus cargas a los pies de la cruz, acércate  más a él y él se acercará más a ti.